-Hola cariño –dijo con sus habituales palabras de amor incondicional. ¿Cómo te encuentras hoy? Ya sé, ya sé, he llegado más tarde de lo normal. El trafico esta mañana esta imposible. Tienes que comprender que estoy limitada al tiempo. ¿Cómo te encuentras, mi amor? He hablado con la enfermera y me ha dicho que has pasado la noche tranquila, durmiendo como un niño. Me alegro. Hay ocasiones que noto que me tambaleo. Que no voy a poder llegar a darte todo lo que necesitas. Esta noche he soñado una historia muy hermosa. Era una princesa y tú un gran príncipe maravilloso, ni me pegabas ni me llamabas zorra; nunca lo has hecho. Aunque hace años era lo habitual. Eran otros tiempos. Las cosas estaban difíciles entonces y era difícil ocultar los bajos sentimientos y los temores por los cuales íbamos pasando uno tras otro sin distinción. Por eso cuando a una le dicen que la aman, como tu has hecho durante estos cuarenta años, se le abre el corazón sin reservas, sin movernos en terrenos movedizos en los que hoy se mueve la gente, ni mandarnos a la mierda. Han sido unos años, a tu lado, llenos de felicidad.
El médico me dijo ayer que quizás tendremos algunas semanas más de hospital. Tu evolución es favorable pero quieren estar seguros de que no te va a repetir. Mi madre ha llamado. ¿Sabes? Esta ya muy mayor. No se acuerda de ti. Ahora sois los dos, ninguno de los dos se acuerda de nada. Las estrellas se apagan, pero cuando esto ocurre casi siempre hay otra que acaba de nacer. Michelle, la mujer de tu hijo ha tenido una preciosa niña. Eres abuelo, y eso hace que te sientes en el trono de los más maravillosos abuelos del mundo.
Cariño, nadie ha llamado de la fábrica, pero estoy segura que están esperando a que te recuperes, que te pongas bien y entonces vendrán a verte, estoy segura. Cuando tuviste el ataque, por entonces ya habías dejado una buena impresión. Cuarenta años trabajando para la firma, colocando la pieza Jbc7522A detrás del palier izquierdo. Miles de automóviles llevan tu firma, y eso es una verdadera garantía para la empresa. Debemos de darles algo más de tiempo. Es una empresa muy importante, tú lo sabes bien y dedican poco tiempo a sus empleados, pero vendrán a verte y a agradecerte todo el tiempo que les has dedicado. Es importante también haber dado cuarenta años de una vida sin faltar un solo día al trabajo, sin protestar cuando había que hacer un esfuerzo porque la empresa no iba bien. Porque era la crisis, y tú has pasado por varias y algunas veces pensaste en tirar la toalla, pero tú nunca lo hiciste. Decías que había que aguantar, que ninguna crisis podría acabar con nosotros. Y así fue. Fuimos felices por entonces a pesar de las privaciones. Nuestros hijos eran felices. Aunque no lo sé ¿Tú crees que lo eran? Eran bueno chicos, eso si, algo alocados, pero eran buenos, a pesar de costarles encontrar el camino, sobretodo Felip, pero al fin y al cabo salieron personas, se convirtieron en gente de bien y con eso bastaba. Las cosas eran difíciles, las calles se llenaron rápidamente de pequeños rateros, drogadictos y borrachos, de jóvenes sin empleo, pero tú supiste darles la orientación que necesitaban. Si había que cambiar de barrio, lo hacíamos. Nunca he llevado la cuenta de las ocasiones en que nos hemos mudado de casa. Tú siempre decías que el hogar es aquel en donde encuentras la comodidad de ser feliz con los tuyos en compañía de los demás. Tu filosofía de la vida me desbordaba, pero compartía tu visión del mundo, de la vida, de nuestros hijos al cien por cien.
Estoy convencida en que están preparando un homenaje para despedirte como dios manda y como mereces. Fed ha llamado esta mañana para interesarse por ti. Te mandó recuerdos y también Luisa te añora. Nuestro amigos, me gusta recordar los años en que salíamos juntos, de excursión, con los niños pequeños, eran nuestros verdaderos amigos. En la fábrica te recuerdan con cariño y te echan en falta. Han despedido a unos cuantos, los del turno quinto. Se venden menos coches y hay que desprenderse de la gente que no es necesaria o rentable, como dirías tú. Nosotros hemos tenido suerte. Nunca tuviste que verte en situaciones difíciles. Ahora la cosa es distinta, porque la gente exige mucho y quiere trabajar lo menos posible; la crisis, maldita crisis. Antes no era así y estoy segura de que por ese motivo tienen un gran recuerdo de ti.
Dentro de poco van a traer la comida. Mi amor, es muy difícil para mí todo esto, porque no tengo el valor de hacer lo que un día pactamos. Es muy difícil. No tengo nada de valor, lo reconozco; me cago de miedo sólo de pensar que tengo que utilizar contra ti una jeringuilla cargada de veneno. No puedo, he de reconocer que el valor tiene unos límites, que he de aceptar y que han de traicionar nuestro acuerdo. Debo seguir alimentándote. De introducir en el recipiente el alimento que ha de hacerte seguir con vida. Mi amor, perdóname.
-Sí –dijo con una voz suave a través del auricular, ayudando con ello a no molestar al compañero de habitación de su marido. No sé, no estamos esperando a nadie en particular. ¿De la fábrica de mi marido? ¿Ha dicho quien es? No, no le conozco, pero no me extraña. ¿Qué aspecto tiene? Traje azul, con una gabardina beis ¿Y no ha dicho de que se trata? Bien, hazle pasar, si, si hablaré con él no hay problema. Puede que vengan a hacerle el pequeño homenaje que estábamos esperando desde lo del accidente. ¿Sabes? Son muchos años en la empresa y que menos que una pequeño reconocimiento por todos esos años de desvelos. Estoy segura, será alguien que ha enviado la fábrica. Claro, no pueden ser los mandamases, pero no importa, será alguien también importante. Si el se diera cuenta se pondría muy contento. Gracias Dora, te agradezco que me hayas avisado. Acabo de llegar y no me encuentro demasiado mal, quiero decir que de paso he estado en la peluquería y no me han dejado del todo mal, y mira por donde ahora se presenta esta oportunidad. Si, él se pondría muy contento, lo sé. Si, si… hazle pasar.
-Señora, me llamo Urrutia
-Mucho gusto.
-Encantado –dijo con un tono tan frío como el azul de su impecable traje.
-¿Supongo que habrá venido a traerle alguna cosa de la fabrica, no es eso?
-Bueno no exactamente. De la fábrica si, pero no exactamente a traerle, sino a llevarme.
-¿A llevarse? No entiendo lo que quiere decir.
-Bueno no se preocupe. No tiene importancia. Tenemos tiempo, sólo se trata de comunicarle la decisión que desde la dirección, mejor dicho desde el departamento de recursos humanos…
Las palpitaciones le iban aumentando por segundos, a la espera de oír la palabra tan esperada. El reconocimiento por tantísimos años de trabajo.
-… que han tomado respecto a su marido.
El hombre se acercó hasta la cabecera de la cama. Un mar de tubos, aparatos conectados, clavijas de colores, pequeñas tuberías de oxígeno empotradas en la pared y el sonido metálico de bips que acompasaban la insistente respiración asistida era el escenario elegido por Urrutia, representante de la Compaña General del Automóvil, para celebrar lo que él iba a denominar un acto de justicia.
-A él le hubiera gustado oír sus palabras –dijo la mujer, alterada por la emoción. Pero ya ve, el pobre se irá sin enterarse de lo que piensan de él.
-Quizá pueda percibir algo y nosotros estar equivocados respecto a su percepción de la realidad –dijo Urrutia actuando con valentía con el encargo recibido. Será mejor que comencemos lo antes posible. Algunas cosas hay que hacerlas rápidamente, sin demasiadas ceremonias.
-Estoy de acuerdo- dijo la mujer mientras sorbía unas lágrimas que comenzaban a derramarse por sus mejillas.
--El encargo que me ha traído aquí –dijo Urrutia con solemnidad- es para apercibirle señora que en un plazo no superior a quince días, debe hacer Vd. entrega de las prendas de trabajo que en su día se prestó a su marido por parte de la empresa. En especial las camisas y pantalones que se encuentren en mejor estado. Ni rotas ni remendadas, éstas otras –dijo con seguridad- puede Vd. hacer lo que quiera con ellas. Respecto a las botas, entendemos que por su uso y suponemos el desgaste sufrido, ya que son un único par cedido, esta dirección entiende que puede quedarse con ellas igualmente, para hacer uso nombrando, claro esta, su procedencia si es menester. Por lo demás, monos de trabajo específicos para actividades inclusas en determinadas actividades de la fábrica, también tendrá que devolverlos debidamente empaquetados a la dirección que se reseña en este apercibimiento que le entrego seguidamente y que Vd. tendrá la amabilidad de firmar.
Urrutia extendió el pequeño documento que la mujer leyó asombrada, mientras sorbía las secas lágrimas que no encontraban el recorrido en sus mejillas. Un fuerte pitido advirtió algo sobre la frecuencia cardiaca. Una línea plana, en una de las pantallas, indicó que el corazón había dejado de latir. La definitiva convulsión final vino a corroborar que el hombre había dejado una importante huella en la Compañía General del Automóvil de la cual había sido instalador de la pieza Jbc7522A durante cuarenta años.
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